A principios del siglo XX, el río Colorado suponía un reto para el suroeste americano, con frecuentes inundaciones y un potencial de riego limitado. Tras décadas de intentos fallidos de controlar el río, Herbert Hoover, como Secretario de Comercio, propuso la idea de una presa que proporcionara riego, energía y control de inundaciones. El Pacto del Río Colorado (1922) fue un acuerdo histórico, que dividió los derechos sobre el agua entre siete estados y dio la aprobación federal para la construcción de la presa. Este acuerdo marcó el inicio de la andadura de la presa Hoover.